Hoy inicio desde esta página independiente, pues se la paga el nene y me la diseñó mi amigo y exalumno Alex, lo que titularemos Comentarios del Calao.

Y es que amigos entre todos los animales del BIOPARC yo me he quedado prendado de este pajarraco desvalido , tan desvalido como se está quedando mi Centro, como otros muchos Centros Públicos de la Comunidad Valenciana.
Todos los días, cuando me dirijo al encuentro con mi alumnado, me veo obligado a pasar por el lado de cierto Colegio Privado al que van parte de mis impuestos, en el que inmensas máquinas están preparando lo que supongo serán unos buenos aparcamientos que ya los quisiera Rita , sobre los que de nuevo irán unas buenas pistas deportivas cubiertas y supongo que más aulas para acoger el Bachillerato Concertado . Y cuando regreso me llega el olor de la comida que allí se cocina, pues allí tienen cocina y comedor, como Dios les manda.
Hace años, un arquitecto consellerial me respondió ante una grieta que yo le mostraba discurriendo por la junta de dilatación de mi Centro más o menos lo siguiente: “no se preocupe Vd. que mientras no quepa un periódico doblado el edificio no se caerá”. Y yo le comenté de qué periódico hablaba. En eso tenía razón: el edificio no se ha caido, pero no lo ha hecho de pura vergüenza. Eso sí, os garantizo que determinados periódicos que nos llegan a cientos no me han faltado para realizar la susodicha prueba boba.
Y una fémina, que se deja ver mucho últimamente en prensa hablando de las virtudes de su Ciudadanía, me dijo en una reunión, hace ya también bastantes años - siete u ocho años, creo- en presencia de padres y madres de nuestra AMPA, y con cientos de mis compañeros y compañeras en el patio de cierta Consellería, reivindicando las justas reformas necesarias para mi Centro- algo así como que su palabra iba a misa, como significando que nuestras justas peticiones se llevarían a cabo ya pero que ya. Y mi compañero Jesús, una buena persona, me decía: ahora ya estamos en la cola. ¡Qué larga debe ser esa cola! Pues tú ya te has jubilado y seguimos en la cola.
Todo quedó en una par de televisores y unas colchonetas menos que más…Y en más barracones.
Bueno, nuestro máximo responsable educativo dice, entre su risita característica, que en nuestros Centros no hay barracones escudándose en que, según la RAE, un barracón es una caseta tosca y aquí no hay alumnos estudiando en casetas toscas. Este buen señor tiene un sentido del humor tan negro como la profesión a la que se dedicaba antes de entregarse a la política.
Por mucho que él se empeñe en tales birlibirloques lingüísticos, él sabe lo que todo valenciano sabe, cuando se habla de barracón, y muy pronto la RAE deberá introducir una nueva acepción en su diccionario, gracias a su modo de trabajar en el sector en que nos movemos; id est, barracón valenciano : casetón miserable, que ocupa el espacio de ocio y descanso de los alumnos de un Centro Educativo Público, frío en invierno, caluroso en verano y generalmente con goteras, de gran arraigo en la cultura oficial urbanística educativa valenciana, y que no sigue los diseños arquitectónicos de Calatrava.
Y que os quede claro: no es lo mismo barraca valenciana que barracón valenciano.
La barraca valenciana, de la que cada vez quedan menos en nuestros paisajes, se podría definir como: vivienda clásica de los antiguos agricultores valencianos.
Habrá más y con fotos.
Nos vemos. Ruac, ruac, ruaccccccccccccccc!
Te amo, Calao.