PALOMA, ELENA, ANA Y LAS PONDERACIONES: UNAS NUEVAS AMAZONAS
Hace unos años conocí entre los colegas de Ludere et Discere a Paloma, una joven y excelente profesora de Griego : yo tuve la suerte de ver cómo presentaba a nuestros alumnos el Partenón en la propia Acrópolis de Atenas. En una visita reciente a la Domus la acompañé, de nuevo, con mis alumnos, en sus explicaciones sobre el Saguntum romano. Y quedamos todos asombrados de su dulzura y facilidad para introducirnos en la vida cotidiana de los antiguos saguntinos.
De Ana, también profesora de Griego, muchos hemos aprendido los rudimentos para movernos en el uso didáctico de internet: también es una persona dulcissima.
A Elena, profesora de Latín, yo me la imagino más guerrera, quizá porque, cuando era Vicedirector del Ferrer i Guàrdia, la he visto en su papel de jefa de estudios del Benlliure, compartiendo espacio común con otra también amazona, Mónica, entonces jefa de estudios de mi Centro.
¿Qué ha ocurrido para que se haya manifestado en Ana y Paloma también este aspecto más combativo, propio de nuestra Hipólita y de los asediados saguntinos?
Muchachos y muchachas, las ponderaciones - del latín pondus: en el sentido de sopesar, de cosa pesada, peso, cuerpo pesado, y no en el de cualidad. Como dice Ana, las manidas ponderaciones. Apañaditos vamos si no empezamos a entender pronto y a definirnos sobre lo que supone estos pondera para todos los que defendemos la importancia del latín y el griego en la sociedad contemporánea que nos ha tocado vivir.
Si queréis haceros una idea del asunto que tanto nos va afectar escuchad las voces griegas desde Benicàssim, donde Ana ha recreado el documento de Elena.
Mientras la carpeta de nuestra Paloma esta cada día más llena de documentación sobre el tema y ya se ha convertido en una amazona experta en temas relacionados con el o,2, yo estoy convencido de que, entre todos, llegaremos a una solución porque contamos, además, con la moly de nuestro imponderable Hermes.
Por oirnos no va a faltar.
¡Ánimo, Germán!