FUNDAMENTOS LÉXICOS DE LA CIENCIAS Y LA TÉCNICA: LA NOMENCLATURA ANATÓMICA INTERNACIONAL

Autor/a: Salva Muñoz Fecha: 16-6-2009 @ 5:58 pm

En bastantes Centros de la Comunidad Valenciana,  ofertan la materia optativa Fundamentos Léxicos de las Ciencias y la Técnica, sólo para el alumnado de Humanidades y Ciencias Sociales, porque interpretan que al alumnado de “ciencias” no le hace falta unos conocimientos de estas características.

Recuerdo mis años de estudio en torno a una calavera - auténtica - y a unos buenos compañeros  estudiantes de Medicina en el Colegio Mayor Santiago Apóstol de la calle Comedias de Valencia, con los que comentaba la importancia que tenía el latín y el griego - al menos conocían el latín, pues lo habían estudiado- en la Nomenclatura Anatómica Internacional donde existen algo más de 5.000 términos. Y recuerdo cómo disfrutábamos reconociendo la etimología de bastantes de estos términos.

Parece ser que en 1895, en la ciudad Suiza de Basilea, durante el Congreso de la Sociedad Anatómica Alemana se estableció lo que se llamó “nomenclatura anatómica de Basilea”.  Posteriormente en 1955 durante el VI Congreso Internacional celebrado en París, se aprobó la primera edición de la Nómina anatómica.

Los fundamentos de esta nomenclatura son:

1. Cada elemento del cuerpo humano tendrá un solo nombre, procurando que sea breve y simple.
2. Los elementos anatómicos se expresarán en latín, y cada país los podrá traducir a su propio idioma.
3. Se elimina el uso de nombres propios.

Así, por ejemplo,podemos leer cosas como:

OS PARIETALE

Facies interna

Sulcus sinus sigmoidei

Facies externa

Linea temporalis superior

Linea temporalis inferior

Tuberparietale

Margo occipitalis

Margo squamosus

Margo sagittalis

Margo frontalis

Angulus frontalis

Angulus occipitalis

Angulus sphenoidal

Angulus mastoideus

Foramen parietale

 

Hay libros en latín para médicos como el de Claudia Chuqui Farrú Latín para Médicos en Español,  y básicamente , según leemos en  Cuadernos Hospital de Clínicas v.52, nº 1 La Paz 2007, el asunto se ha mantenido en este terreno, aunque últimamente se viene incorporando terminología médica en inglés, pero todavía no le hace sombra a la antigua lengua franca grecolatina de la Medicina

 En el artículo escrito por los profesores de Anatomía Humana Evolución Conceptual de la Terminología Médica, Orlando Alvárez Guisbert y Omar Campohermoso Rodríguez, nos presentan una curiosa anécdota que nos permitimos reproducir literalmente, como ejemplo de lo que podría ocurrir si nos limitáramos al uso de epónimos:

 La siguiente descripción clínica publicada por R. Martínez en una carta al director del New England Journal of Medicine (325:68, 1991) es un claro ejemplo de ello.14

« Un hombre de 47 años, previamente sano fue trasladado a urgencias en insuficiencia cardiaca grado 4 de Killip y Kimball. La auscultación demostró un soplo de insuficiencia aórtica a nivel del ángulo de Louis. El diagnóstico fue confirmado por la presencia de pulso de Corrigan y el signo de Duroziez. Asimismo presentaba respiración de Cheyne-Stokes. La exploración neurológica reveló un coma grado 6 en la escala de Glasgow.
Los signos de Babinski eran negativos. Se apreció una deformidad en la muñeca derecha indicativa de una fractura de Colles. Se cateterizó una vía central con la técnica de Seldinger y se introdujo un catéter de Swan-Ganz. Se decidió intubar al paciente con tubo endotraqueal de Murphy del número 8 utilizando una hoja de Macintosh del número 4.»

Pero también puede leerse esto en Redacción de un artículo para una revista médica:

La nomenclatura anatómica latina (1, 2, 3) se usa con frecuencia entre nosotros en versión latina; así da una impresión de sapiencia, pero a menudo está mal escrita y peor pronunciada. Esto sucede por no estar nosotros habituados al latín, que no se enseña en Colombia desde principios de los años sesenta, salvo en los seminarios y en pocas carreras universitarias. Ejemplos de la versión escrita de un trabajo premiado de un docente:

• El “músculo Gastrognemius”, apareció así en tres ocasiones, para referirse al gastrocnemio o gastrocnemius, o sea que no fue un error de transcripción, y el autor lo cree correcto.
• El músculo “Tibialis anterior” y la arteria “tibial anterior” coexisten en el mismo párrafo.

Permítame, Don Hernando Rodríguez Umaña, de la Revista Colombiana de Cirugía Plástica y Reconstructiva, no es cuestión de “aparentar sapiencia” sino de reconocer el importante papel que la medicina griega y romana han tenido en la Medicina Occidental.

 Yo ni quito ni pongo Rey pero ayudo a mi Señor.

 

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