EL ESTADO DEL PONTIFEX Y LOS EXTRATERRESTRES
Últimamente parece como si estuviera intentando ganarme no el perdón de mis pecados - pues de tal asunto pongo como mediador a Toni Pep - sino la entrada gratuita para mis alumnos en los Museos Vaticanos, cosa ardua y dificilísima, pues allí, de todos es sabido, se paga la entrada religiosamente.
Lo digo, Benedicte, porque es mi segundo post sobre el Estado Pontificio.
Veamos: acabo de leer que José Gabriel Funes, director del Observatorio Astronómico del Vaticano, insiste en algo que ya habían comentando otros de sus colegas sobre la existencia de vida extraterrestre.
Y ya puestos, ¿por qué no considerar esa remota posibilidad, remota sí, pero posibilidad, de unos seres amantes de la ambrosía habitantes de un espacio quasi- extraterrestre, más allá o acá de la Tierra, que formaron comunidad con los hombres en tiempos primigenios?
Lo digo porque puestos a pensar en los extraterrestres, permitidme, muy ilustres ciudadanos astrónomos del Vaticano, que yo me apunte a la teoría de un monolito a modo de rayo enviado por mi Júpiter Zeus antes que de un milagroso pedrusco marciano paralepípedo del 2001 de Kubrick.