A Rita Barberá los pretorianos romanos le ocupan Valencia.
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Nuestra sorprendente edil, Rita Barberá, amiga de los grandes eventos, nos trae una sorpresa que es un buen contrapunto a esos inmensos veleros tan mecanizados y de altos vuelos cuya belleza queda muy lejos de cualquier trirreme romana.
A mí ” la puntualidad” y el servicio de algunos autobuses municipales me recuerda la lentitud de la peor biga y la velocidad de la más lenta cuádriga que hubiera competido en el circo de mi admirada oppidum Saguntum o la comodidad de los viejos currus.
Y la suciedad de algunas zonas de mi ciudad y la gente meando en las paredes de la insula donde habito, por falta de servicios adecuados en las zonas deportivas, me traen los recuerdos de la pestilencia de los bataneros pompeyanos y de la acumulación de los detritus veraniegos en sus calles.
Y la pax nocturna valentina con sus variopintos ruidos y molestias a los vecinos traen a mis oídos las quejas de los antiguos romanos sobre la movida nocturna en la urbe de Roma más debida a necesidades de los suministros de la ciudad que al jolgorio de cauponae o diversoria, o de algunos gamberros como el jovencísimo Nerón.
Y esas casas ruinosas y abandonadas de los dioses en algunas de nuestras calles son para mí claro ejemplo de lo que también ocurría, por mediación de algunos Crassus, en Roma Antiqua.
¿Y cuál es la sorpresa que ahora nos trae nuestra edil?
Pues que nuestros simpáticos policias locales se han visto obligados a manifestarse por su falta de seguridad, sus armas obsoletas y sus vehículos, entre otras cosas, además de los problemas que se generan en sus cambios de turno, con retrasos de hasta tres horas, ante la central policial de Valencia, ubicada en la Avenida del Cid, vestidos de soldados romanos al son de tambores con una pancarta que decía
“La policía local continúa en tiempos de los romanos”.
La protesta me parece justa y simpática pero….
Ya quisiera nuestro gobierno municipal haber podido contar entre sus filas con alguno de los antiguos aediles romani.
Los eventos y magnas construcciones de ahora hubieran sido de risa si nuestros mecenas valentini hubieran dispuesto de los medios que ahora se ponen al servicio, pongo por ejemplo, del exagerado arquitecto Calatrava.
Y qué decir de los soldados de Mario, los llamados mulas romanas. Desde luego que si los soldados romanos de entonces hubieran sido dotados con los escasos medios con que se dota ahora a nuestros policías, los legionarii y el latín no hubieran llegado jamás a Valentia, ni podrían algunos tener el privilegio de ver el incipiente museo del Foro.
La amazona Hipólita felicita a estos guardias pretorianos del siglo XXI por su original idea
Suerte! Desde aquí se oye el fragor de vuestros tambores





